En Balsa de Ves (Albacete), el proyecto recupera el olivo relíctico y milenario como símbolo de identidad y sostenibilidad rural. Se rehabilita un depósito de agua para convertirlo en bodega y envasadora de aceite, y se geolocalizan las parcelas para preservar estos árboles únicos.
El objetivo es crear un modelo replicable de pequeños obradores, que genere empleo y garantice la calidad y trazabilidad del aceite producido, devolviendo valor al territorio y a sus raíces.
Una productora familiar elabora un aceite premium de edición limitada, fruto de olivos que guardan más de cinco siglos de historia.